Variabilidad en la administración de metotrexato a altas dosis en leucemia linfoblástica aguda pediátrica en México
El metotrexato a altas dosis (HD-MTX) es una de las terapias fundamentales en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA) pediátrica. Su uso ha contribuido significativamente a mejorar la supervivencia infantil en distintos países; sin embargo, su administración requiere medidas de soporte complejas, monitoreo farmacocinético oportuno y recursos hospitalarios especializados.
Recientemente, investigadores mexicanos realizaron una encuesta nacional para conocer cómo se administra actualmente el HD-MTX en centros pediátricos del país y cuáles son los principales retos que enfrentan las instituciones de salud.
El estudio, publicado en Journal of Oncology Pharmacy Practice, recopiló información de 111 especialistas de 27 estados de México, entre hematólogos y oncólogos pediatras. Los resultados muestran una importante variabilidad entre centros en aspectos clave como:
- Disponibilidad de guías institucionales.
- Monitoreo de niveles plasmáticos de metotrexato.
- Estrategias de hidratación y alcalinización.
- Ajustes de rescate con ácido folínico.
- Dosis administradas según el grupo de riesgo.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que únicamente poco más de la mitad de los centros cuentan con acceso a monitoreo farmacocinético del metotrexato, una herramienta fundamental para prevenir toxicidades graves y optimizar la seguridad del tratamiento.
Además, el estudio identifica barreras importantes en el sistema de salud, incluyendo limitaciones de laboratorio, retrasos por disponibilidad de camas hospitalarias y falta de protocolos estandarizados.
Los autores destacan la necesidad de desarrollar guías nacionales adaptadas al contexto mexicano, así como fortalecer la infraestructura para mejorar el acceso a monitoreo oportuno y reducir las diferencias entre instituciones.
Este trabajo representa uno de los primeros esfuerzos nacionales para caracterizar las prácticas de administración de HD-MTX en México y abre la puerta a futuras estrategias de estandarización y mejora en la atención pediátrica oncológica.






